En este post se presenta el programa de trabajo “El cuerpo entra en la clase”, a partir de los supuestos teóricos que lo sustentan y en relación con las diferentes áreas de trabajo sobre las que se puede incidir. Ya muchos profes se están “lanzando” a alegrar sus aulas, mover a sus alumnos y mejorar sus procesos atencionales.

¿Qué es “El cuerpo entra en la clase”? ¿Has oído hablar de ello? ¿Lo trabajas en tus clases?

Es un programa de trabajo basado en la incorporación de incisos de movimiento en el aula, generando rupturas capaces de motivar al alumnado, reactivar sus procesos de atención y dinamizar el desarrollo de la clase.

Si integramos las aportaciones de la Neuroeducación, el impacto que tiene el movimiento en la persona, un tratado de Expresión Corporal que pone en valor la parte expresiva, comunicativa y creativa de la persona; el valor de las cuñas motrices que nacieron en su momento para la Educación Infantil; y todo ello lo imbricamos con el estudio de lo que acontece en el aula, estamos ante los pilares que sustentan el programa de trabajo “El cuerpo entra en la clase”.

La Neuroeducación proporciona una nueva manera de concebir los procesos de enseñanza-aprendizaje. Los aportes de estudios científicos basados en la neuroimagen permiten saber cómo se comporta el cerebro cuando aprende, qué estímulos son los más convenientes para facilitar procesos de comprensión, adquisición de información y memoria. Este nuevo conocimiento lo asume la Pedagogía y sienta nuevos supuestos respecto a cómo mejorar los aprendizajes.

Los procesos no lineales, donde acontecen cosas que emocionan al alumno porque le sorprende porque incorpora anécdotas, juegos, movimiento, interacciones, aplausos, retos, canciones… son capaces de sorprender al alumnado, para activar su atención, mantenerle interesado por lo que ocurre en la clase… todo esto favorece considerablemente los procesos de aprendizaje. Sabemos que la atención sostenida tiene un periodo de vigencia; 10-15 minutos es posible mantenerse atento, concentrado, pero pasado este tiempo, y dependiendo de las edades, se produce una ruptura en los procesos de atención, y se hace necesario reactivarla. Es cuando deben entrar en juego estos incisos motrices. Pero su incidencia va mucho más allá, porque depende del tipo de propuesta motriz que se plantee por parte del profesor, los efectos pueden ser diferentes y tener distinto impacto.

De esta manera, el programa de trabajo “El cuerpo entra en la clase” se ha concebido a partir de una estructuración de las áreas de incidencia que puede tomar el trabajo en este sentido:

  • Área social
  • Área de aprendizaje
  • Gestión de aula
  • Área de los estados emocionales
  • Área de las funciones ejecutivas

Lo importante a partir de aquí es saber qué supone cada área, con qué tipo de propuestas se desarrollan y cuáles serían los protocolos de actuación más efectivos para incorporar por parte del profesorado “El cuerpo entra en la clase” con su alumnado.