En este post se analizan las funciones o tareas que podrían asumir los roles que asignamos al alumnado al utilizar aprendizaje cooperativo. Se propone que esta definición de roles se haga de manera conjunta con los niños y niñas, para que lo entiendan mejor y lo hagan suyo, implicándose en mayor medida en su complimiento.

¿Con qué criterio se establecen unos determinados roles en los grupos que hacemos para trabajar mediante aprendizaje cooperativo? ¿Qué funciones son las que vinculamos a cada uno de los roles que establecemos? ¿Tienen nuestros/as alumnos/as claro cuáles son las funciones de las que deben responsabilizarse? ¿Cómo se las damos a conocer? ¿Las trabajamos con ellos/as pidiéndoles sus aportaciones?

Un análisis de lo que supone el Aprendizaje Cooperativo nos ha llevado a identificar todas las funciones que podrían ser necesarias cuando se trabaja en equipos. Si se categorizan por afinidad es cuando llegamos a la estructuración en los posibles roles que habría que manejar al utilizar esta metodología. A continuación presentamos el siguiente análisis al respecto:

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A los roles A,B, C y D les hemos asociado las tareas y responsabilidades que por afinidad podrían asumir. Ahora faltaría nombrar a cada uno de los roles, con una denominación representativa de las funciones que debe asumir, para que sea comprensible y manejable en nuestras clases. A continuación se ofrece una propuesta en este sentido:

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Si optamos por más de 4 roles, podría desdoblarse el que hemos nombrado D en la dimensión que tiene que ver con el respeto y la comunicación entre los componentes por una parte, y la que tiene que ver con los materiales, el orden y la limpieza.

Hay que tener en cuenta que estas funciones son transversales a toda actividad que se pueda proponer; no se trata de una especialización del trabajo establecida a priori del tipo: recortar, pegar, leer, dibujar, etc. Esto debería ser una derivación en cada caso, de la organización que se establezca, ad hoc en cada caso; dependiendo de la edad del alumnado, a propuesta del profesor/a o de los propios alumnos/as; según nos manejemos en una línea más próxima al aprendizaje cooperativo donde todas las decisiones están bastante pautadas por el docente, o más próxima al aprendizaje colaborativo donde el alumnado tiene una mayor madurez y experiencia y decide cómo organizarse internamente.

A partir de este análisis, cabe plantearse una división de roles, con sus correspondientes funciones y tareas, fruto de la reflexión, el consenso y la implicación del alumnado.   Os animamos a que generéis los roles de manera reflexiva y participativa con el alumnado.

¡¡¡Mucho ánimo!!!